En un contexto donde la paridad de género se ha vuelto un tema central en la agenda política de México, la realidad sobre la representación femenina en cargos públicos sigue siendo contradictoria. Aunque el país cuenta con una presidenta, Claudia Sheinbaum, y 13 gobernadoras, solo alrededor del 30% de las presidencias municipales y alcaldías están ocupadas por mujeres. Este fenómeno plantea preguntas sobre las barreras que aún persisten en el ámbito político local.
Gobernadoras en el país
De acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral (INE), 17 entidades federativas han sido gobernadas por mujeres, incluyendo Baja California, Sonora, Chihuahua, Zacatecas, Aguascalientes, Guanajuato, Colima, Guerrero, Estado de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y la Ciudad de México. En total, 13 estados son regidos actualmente por mujeres, lo cual señala un avance significativo en el acceso de las mujeres a cargos altos de poder.
Un impacto positivo de estas elecciones recientes se demuestra en la participación electoral femenina: en el proceso de 2024, el 44% de las gubernaturas en disputa fueron ganadas por mujeres, mostrando un incremento respecto a procesos anteriores.
Paridad en el Congreso
En el ámbito legislativo, México se observa una mayor representación femenina. En la Cámara de Diputados, las mujeres ocupan el 50% de las curules (250 de 500), mientras que en el Senado se ha alcanzado paridad total, con 64 senadoras de un total de 128.
El establecimiento de un marco normativo que exige a los partidos garantizar la paridad en sus candidaturas ha jugado un papel crucial en este avance, facilitando más espacios para mujeres en áreas donde antes estaban subrepresentadas.
Desafíos en los municipios
Sin embargo, cuando se analizan los datos a nivel municipal, se evidencia que la representación femenina se estanca. En 2024, solo el 30% de las presidencias municipales y alcaldías fueron ocupadas por mujeres, y 13 estados no superaron este porcentaje. En contraste, las mujeres representan el 66.3% en sindicaturas y el 55% en regidurías y concejalías, lo que indica que aunque hay una presencia significativa de mujeres en el gobierno local, las posiciones de mayor jerarquía aún están dominadas por hombres.
Violencia política de género
Otro aspecto crítico del contexto político femenino en México es la violencia política de género, la cual afecta de manera desproporcionada a las mujeres indígenas y afrodescendientes. Según el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género, hasta octubre de 2025 se habían reportado 522 expedientes, de los cuales 382 involucraban a hombres como agresores.
Oaxaca es el estado con el mayor número de casos reportados, con 149, seguido de Veracruz con 55 y Chiapas con 42. Este fenómeno pone de manifiesto el doble reto que enfrentan las mujeres en la política: no solo acceder a los espacios de toma de decisiones, sino también hacerlo en un entorno libre de violencia.
Conclusión
A pesar de los avances en la representación femenina en cargos de alto nivel, la disparidad en las alcaldías y municipios indica la necesidad de continuar el trabajo para garantizar que las mujeres no solo tengan acceso a sistemas políticos más inclusivos, sino que también puedan ejercer su liderazgo de manera efectiva y segura. El impulso hacia la paridad de género sigue siendo un objetivo no solo deseable, sino crítico para el fortalecimiento de la democracia en México.
Este contexto subraya la importancia de seguir trabajando en políticas que implementen acciones afirmativas y batallen contra la violencia, asegurando que las mujeres puedan participar plenamente en todos los niveles del gobierno.